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30-08-2008

Excursión a Los Cañones del Ebro

Excur­sión en BTT a Los Caño­nes del Ebro (Burgos)

Orbaneja del Castillo
Excur­sión a Orba­neja del Castillo
Cómo Lle­gar

Por San­tan­der: Subimos el Puerto del Escudo, pasa­mos Cille­ruelo de Bezana y el Puerto de Carra­les en direc­ción a Bur­gos. Hacia la mitad de esta bajada hay una des­via­ción que indica a Orba­neja del Cas­ti­llo a la dere­cha, a unos pocos kms. Se tarda apro­xi­ma­da­mente 1 hora 45 minu­tos desde Laredo, son 140 kms.

Desde Bil­bao: Coge­mos carre­tera de Sodupe, Val­ma­seda, Medina de Pomar, Villar­cayo, Inci­ni­llas, Rio­seco, Man­za­nedo, Arreba para salir a la carre­tera nacio­nal Santander-Burgos y seguir a nues­tra izquierda en direc­ción a Bur­gos hasta bajar el Puerto de Carra­les y coger la des­via­ción ya men­cio­nada. Desde Bil­bao apro­xi­ma­da­mente dos horas, diez minu­tos más o menos.

Si segui­mos por la carre­tera nacio­nal San­tan­der –Bur­gos, sin coger la des­via­ción a Orba­neja, se llega, unos doce kms. Más ade­lante a Val­de­la­teja, pue­blo pin­to­resco como todos los que vere­mos por el camino, en el que hay un bal­nea­rio, res­tau­rado como tal, con pis­cina que puede ser tam­bién punto de inicio y final de la excursión.

1.- Ini­cián­dola allí se sale del pue­blo en direc­ción a la Cen­tral del Por­ve­nir por un camino estre­cho con un terra­plén a nues­tra izquierda, desde donde divi­sa­mos un pai­saje poco fre­cuente. Al fondo del valle el Río Ebro lleva sus man­sas aguas a lo largo de los mean­dros que han ido exca­vando los caño­nes que vamos a reco­rrer sin per­der deta­lle del pai­saje de nues­tro alre­de­dor. Apro­xi­ma­da­mente a los 3,5 kms. el estre­cho camino llega a un puente angosto de cemento sobre el Ebro, que cru­za­re­mos para seguir la senda a la dere­cha. Esta­mos en el km. 12,8 apro­xi­ma­da­mente del reco­rrido que se des­cribe des­pués, saliendo de Orba­neja. A la vuelta coge­re­mos este camino de vuelta hacia Val­de­la­teja en sen­tido inverso des­pués de dar la vuelta completa.

2– Otra posi­bi­li­dad de reco­rrido es salir de Orba­neja como se des­cribe más ade­lante y cru­zar el Ebro hacia Val­de­la­teja, 3,5 km por el camino des­crito, vol­viendo por este mismo camino a la ruta “gene­ral” para pro­se­guirla camino de Pes­quera de Ebro. Se puede vol­ver de Val­de­la­teja por la carre­tera hasta Quin­ta­ni­lla de Esca­lada para vol­ver a entrar en la pista junto a la gaso­li­nera y ter­mi­nar el reco­rrido como viene des­crito des­pués. De este modo el total de la excur­sión son 45 kms.

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El gran pro­ta­go­nista de la ruta que vamos a reco­rrer es el río Ebro. Segui­re­mos su curso para atra­ve­sar junto a él inmen­sos caño­nes talla­dos, tras millo­nes de años, por este río y sus afluen­tes en sus rocas cali­zas. Este pro­fundo des­fi­la­dero está poblado por un bos­que de ribera mixto, de tran­si­ción entre el Medi­te­rrá­neo y el Atlán­tico en el que pode­mos encon­trar gran varie­dad arbus­tiva como enebros, acebo, espino albar, endrino, majue­los, etc. y una nutrida gama de árbo­les de fronda. (diver­sas cla­ses de robles, sau­ces, arces, cho­pos, ali­sas, etc.).

Podre­mos dis­fru­tar en esta ruta de la pre­sen­cia de bellos ejem­pla­res de aves como el hal­cón pere­grino avión roquero, águila per­di­cera, cer­ní­calo, águila real, bui­tre leo­nado, búho real y, cómo no, el águila real, así como abun­dan­tes nutrias.

Los pue­blos por los que pasa­mos gozan de una pecu­liar y recia arqui­tec­tura. Caso­nas ador­na­das con bellos escu­dos que nos hablan de tiem­pos prós­pe­ros y leja­nos, es el caso de Pes­quera de Ebro. Des­taca por su enclave y sin­gu­lar encanto el pue­blo de Orba­neja del Cas­ti­llo. Turzo es la repre­sen­ta­ción de la vieja aldea cas­te­llana de prin­ci­pios de siglo. Esca­lada con su pala­cio de doble torre o Quin­ta­ni­lla Esca­lada, donde pode­mos con­tem­plar unos cuan­tos capi­te­les romá­ni­cos y una cruz bizan­tina, así como el sobrio y seño­rial colegio.

Todo ello hace que esta ruta adquiera un alto inte­rés arqui­tec­tó­nico, fau­nís­tico y pai­sa­jís­tico. Dis­frú­tala sin dete­rio­rar la naturaleza.

Acceso

Deja­mos el coche en Orba­neja del Cas­ti­llo, si es posi­ble cerca de la entrada a la Cueva del agua para remo­jar­nos a la vuelta del reco­rrido, aun­que no hay mucho espa­cio para dejar los vehícu­los. Pode­mos dejar el coche en una expla­nada que hay en una curva junto a dicha cas­cada que hace la carre­tera en su arcén izquierdo en direc­ción de Esca­lada a Orba­neja. Den­tro del pue­blo no gusta que se dejen los coches.

Km. O > Senda a pie de car­tera (770 mts.)

Sali­mos del pue­blo por sus cues­tas empe­dra­das lle­gando a la carre­tera girando a la izquierda y en direc­ción a Esca­lada. No lle­ga­re­mos a la Cas­cada del Molino, que queda un poco más abajo por la carre­tera. Antes de ella y a 50 mts. a la dere­cha de la carre­tera nace un pequeño sen­dero estre­cho con un car­tel que indica la direc­ción que cuesta abajo nos acerca a un puente estre­cho de cemento que cruza sobre el río Ebro. Pri­mer con­tacto con el río que nos acom­pa­ñará durante una buena parte del reco­rrido dán­do­nos un gran número de gra­tas sen­sa­cio­nes visua­les. Tras el puente y, a su izquierda, nace un camino de tie­rra que va para­lelo al río, bajando poco a poco y nos sumerge en un mundo ais­lado del que veni­mos entre la fron­dosa vege­ta­ción de árbo­les y arbus­tos que emana un sin­fín de aro­mas que nos lle­gan por todos lados. Segui­mos por él dis­fru­tando del pai­saje hasta el pue­blo de Esca­lada. Diver­tida y téc­nica senda que baja sua­ve­mente ( pode­mos lle­gan igual­mente por otros tra­mos alter­na­ti­vos, pero rodando por asfalto y pri­ván­do­nos de para­jes más natu­ra­les). Para los afi­cio­na­dos a la BTT no hay ni color entre una y otra ruta. Nos que­da­mos con la del camino.

Km. 5,5 > Esca­lada (680 mts.) 30 min.

El camino que lle­va­mos se ensan­cha y se hace de carro al lle­gar a unos par­dos de heno. Lle­ga­mos por él, ya casi llano, con buen piso de tie­rra. Vemos un puente a la izquierda de nues­tra mar­cha que cruza el río Ebro y llega a Esca­lada, donde pode­mos visi­tar el pala­cio de doble torre y la “torre vieja” a ori­llas del río.

Vol­ve­mos a nues­tro camino por la ribera opuesta a Esca­lada y segui­mos el camino que traía­mos sin cru­zar el puente y peda­lea­mos por un anti­guo camino, casi llano, para­lelo al río que nos acerca a Quin­ta­ni­lla Esca­lada. Entra­mos en el pue­blo por una her­mosa cho­pera, a la ribera del río, y subimos hacia él, a la izquierda de nues­tra mar­cha. Entra­mos en el pue­blo dejando de lado la ermita, para antes de salir de nuevo a la carre­tera gene­ral, refres­car­nos en una fuente que nace al mar­gen del camino.

Km. 7,2 > Quin­ta­ni­lla Esca­lada (660 mts.)

Cru­za­mos el puente sobre el Ebro y, justo al ter­mi­nar de cru­zarlo, frente a la gaso­li­nera, y en la misma curva que allí comienza, sale a la dere­cha, un camino de carro ancho con buen piso y, a ratos pie­dra suelta, que no ten­dre­mos nin­guna difi­cul­tad en encon­trar; está bien seña­lado en “direc­ción a la cen­tral eléc­trica del Por­ve­nir”. Segui­mos por él con sus peque­ñas cues­tas que nos hacen poner a prueba los cam­bios de nues­tra cabalgadura.

Poco des­pués, cru­za­mos un puente sobre el canal de agua que va a la cen­tral. Éste dis­cu­rre para­lelo al camino durante un buen tramo hasta que des­a­pa­rece inter­nán­dose entre rocas para luego salir más ele­vado. A nues­tra dere­cha, y a lo largo de la mon­taña vemos des­cen­der el gran tubo del oleo­ducto que baja hasta el car­ga­dero de la carretera.

Km. 10 > Con­fluen­cia del Ebro con el Rudrón

En este punto, el Rudrón entrega sus aguas al Ebro com­po­niendo una melo­día acuosa indes­crip­ti­ble que nos hará dete­ner­nos para oír tan sor­pren­dente sin­fo­nía de agua. El río adorna su curso haciendo una curva ondu­lante camino de la ermita.

Segui­mos por un camino casi llano con pocos alti­ba­jos, buen piso y, a ratos, pie­dra suelta.

Km. 12 > Ermita de Nues­tra Señora del Ebro (año 1786)

El camino se interna en el cañón escol­tado por aula­gas y hele­chos para lle­var­nos a la escon­dida ermita junto a casa refor­mada recien­te­mente con un escudo que mues­tra un ani­mal de la mito­lo­gía noruega.

Km. 12,8 > Puente estre­cho sobre el Ebro

A nues­tra dere­cha, según el sen­tido de mar­cha, hay un puente de cemento sobre el Ebro (ya habla­mos antes de él). De él sale al otro lado del río, tam­bién a la dere­cha un estre­cho camino, lleno de aula­gas a ambos lados que nos cas­ti­gan las pier­nas. Tras 3,5 Km. De reco­rrido sinuoso, con alti­ba­jos y ele­ván­dose en tra­mos sobre el pai­saje para dejar­nos ver el dis­cu­rrir del río, llega a Val­de­la­teja. Pue­blo pin­to­resco por el que merece la pena calle­jear y seguir el camino tras cru­zar el puente para ir hasta el bal­nea­rio, recien­te­mente res­tau­rado, a ori­llas del río Rudrón, gran coto de pesca de tru­cha. Pode­mos vol­ver por el camino que nos trajo o salir a la carre­tera gene­ral y vol­ver hasta la gaso­li­nera para reini­ciar la pista que cogi­mos tras pasar el puente de dicha gaso­li­nera , a la dere­cha y lle­gar otra vez a la Cen­tral del Por­ve­nir. Merece la pena la vuelta aun­que emplee­mos en ello 45 ó 60 minu­tos en total. Por la carre­tera se hacen 6 Km. más pero es más rápido. Si vol­ve­mos por el camino que cogi­mos al cru­zar el puente, des­pués segui­re­mos a la vuelta hacia la dere­cha de nues­tra mar­cha tras cru­zar de nuevo el puente.

Km. 13 > Cen­tral eléc­trica del Porvenir

El canal de agua llega a la cen­tral pre­ci­pi­tán­dose por unas enor­mes tube­rías que arras­tran el agua con gran fuerza hasta unas tur­bi­nas pro­duc­to­ras de lim­pia ener­gía. A la dere­cha de la cen­tral, un puente de cemento cruza el río Ebro. Merece la pena ir a pie hasta medio puente sobre el agua y con­tem­plar el pai­saje a nues­tro alre­de­dor. La senda que sale al pie del puente lleva a Val­de­la­teja. (Des­crito en apunte anteriormente).

Pasa­mos la cen­tral eléc­trica y nos inter­na­mos en el cañón por una vereda uti­li­zada mayor­mente por pes­ca­do­res, para lle­gar a un paso difícil.

Km. 15,5 > Paso difícil

En esta zona del cañón se nos hace patente su gran altura ( cerca de 200 m.). Sus enor­mes rocas cali­zas for­man curio­sas for­mas dando alber­gue a cer­ní­ca­los, hal­co­nes, águi­las per­di­ce­ras y, cómo no, águi­las reales y bui­tres. Tramo téc­nico y estre­cho que requiere de nues­tra des­treza en el domi­nio de la BTT y aumenta el dis­frute de ella entre arbus­tos, que no zar­zas, con alti­ba­jos junto al río, hasta el km. 16.

Durante un tramo corto ten­dre­mos que echar­nos la bici al hom­bro para sal­var unas pie­dras gran­des y un estre­chí­simo paso entre el río y unas rocas. Las aguas bajan velo­ces pasando por un pequeño salto para salir a una cho­pera. Hay unos metros antes de éste un camino estre­cho que sube a la izquierda unos 20 mts. para bajar poco más ade­lante y con­fluir con el que sigue junto al río.

Km. 16,2 > Chopera

La senda que seguía­mos se pierde en un camino de arena más ancho en la joven cho­pera. Es acon­se­ja­ble, unos metros más ade­lante, vol­ver a coger otra senda que dis­cu­rre a la izquierda de la cho­pera por la parte de arriba, (pode­mos lle­gar por la cho­pera a Pes­quera bas­tante más incómodos).

El cañón se va abriendo y el río se aleja for­mando un mean­dro. El sen­dero pasa al lado de un cui­dado huerto con col­me­nas para pronto salir a unas tie­rras de cereal. Desde éstas pode­mos apre­ciar de frente un enorme fara­llón de gran altura, a su dere­cha, la carre­tera que va a Dobro, ser­pen­tea por la mon­taña tra­zando en su reco­rrido una M. Así es como se la conoce a esta subida. Vol­vién­do­nos hacia el cañón vemos en lo alto, el pue­blo de Corri­giera. Sigue nues­tro camino junto al río y pronto entra­mos por una zona de huer­tas, entre unas tapias de pie­dra a las afue­ras de Pes­quera de Ebro.

Km. 18,5 > Pes­quera de Ebro (640 mts)

Entra­mos en el pue­blo por un camino que sale a nues­tra izquierda subiendo, sepa­rán­do­nos ya de nues­tro acom­pa­ñante el Ebro, y que nos deja en la igle­sia de San Este­ban. El tronco reseco de un gran olmo a su lado, su cru­cero y una fuente nos invi­tan al des­canso. (Km. 18,9) Des­canso y boca­di­llo. Lle­va­mos una hora y treinta minu­tos de rodadura.

Es de des­ta­car la arqui­tec­tura de sus casas, muchas de ellas lucen labra­dos escu­dos. Merece la pena ver pasar el agua bajo el puente medie­val, cons­truido en pie­dra con tres arcos de medio punto. Al pie de éste, la capi­lla de San Antonio.

Variante que añade unos 18 km. a la ruta pero que merece la pena por lo que com­pleta las vis­tas de los Caño­nes muy por encima del río ganando altura poco a poco y nos lleva a para­jes real­mente pin­to­res­cos. En Pes­quera de Ebro atra­ve­sa­mos el río hacia la dere­cha y segui­re­mos la carre­tera subiendo hasta un camino que sale a nues­tra dere­cha con un car­tel que indica hacia Cor­ti­guera, pue­blo aban­do­nado en que merece la pena pasar un rato viendo las casas de pie­dra de sille­ría. Sali­mos del pue­blo por la dere­cha de una espe­cie de plaza con una fuente, por un camino estre­cho en direc­ción a Val­de­la­teja. Lle­ga­mos a este bonito pue­blo tras bajar por un camino que exi­girá todos nues­tros sen­ti­dos en su des­censo. Se reco­mienda pru­den­cia y bajarse de la bici cuando vea­mos que excede de nues­tras posi­bi­li­da­des téc­ni­cas. Lle­ga­dos a Val­de­la­teja merece la pena cru­zar el puente sobre el río y lle­gar­nos al bal­nea­rio que está a 1,5 km y a la ori­lla del Río Rudrón. Vol­ve­mos al pue­blo y sali­mos por el camino que pasa por arriba y a la izquierda de la terraza de un bar, que da vista al Río Rudrón, segui­re­mos por el camino estre­cho de unos 3 km con con­ti­nuos alti­ba­jos que nos lle­vará al puente de cemento sobre el Ebro y segui­re­mos des­pués a la dere­cha hacia Pes­quera. Una vez allí segui­re­mos la ruta gene­ral que es des­crita a continuación.

Segui­mos la ruta general

Una vez visi­tado el pue­blo sali­mos de él en direc­ción a Dobro, por cuesta abajo que va a dar al puente y, antes de cru­zarlo, coge­mos un camino de cemento que sale para­lelo al río por su ribera izquierda, casi en línea recta con la cuesta que baja­mos. Ini­cia subida suave y, a 200 mts. ( Km. 19,7), coge­mos otro más estre­cho a la dere­cha haciendo casi 180 gra­dos. Vamos ganando altura sua­ve­mente y debe­mos parar a ver el pai­saje a nues­tra dere­cha. El río Ebro, capri­choso, hace otro mean­dro al dejar Pes­quera que pode­mos obser­var desde lo alto del camino. Estas excur­sio­nes hay que hacer­las con tiempo para pararse a “ sen­tir el paisaje”.

Deja­mos atrás Pes­quera y avan­za­mos con poco esfuerzo envuel­tos en olo­res de tomi­llo y espliego. A par­tir de aquí habrá que aña­dir 18 km a las referencias.

Km. 21 > Chopera

Deja­mos el camino de carreta y coge­mos otro a la izquierda, estre­cho cui­dán­do­nos mucho de pin­cha­zos con las nume­ro­sas aula­gas que van cerrando el camino que nos con­duce a una nueva cho­pera, plan­tada en la ribera del río.

Km. 40 > Torrentera

En este punto bus­ca­re­mos una gran torren­tera (seca en el estío) que baja desde la mon­taña, a nues­tra izquierda, junto a una señal que indica direc­ción Turzo. La senda estre­cha que se ini­cia a mano dere­cha de la torren­tera resulta fácil de hallar y asciende sua­ve­mente ganando altura sobre el río para lle­gar al paso de las Calzadas.

Vemos cómo el río y la carre­tera pasan a tra­vés de un angosto paso en direc­ción al valle de Zaman­zas. En la parte dere­cha del paso se alzan unos escar­pes ver­ti­ca­les que con sus peque­ñas cue­vas dan un aire mágico a la zona. A la izquierda un vallejo sube hacia Turzo, donde nos diri­gi­mos por la senda empe­drada que asciende hasta una bifur­ca­ción con un hito de pie­dras. Son unos 300 mts. de subida y luego des­can­sa­mos las pier­nas otra vez.

Al lle­gar a él con­ti­nua­mos rec­tos la senda que baja nos con­duce al río y al pie el paso de las Cal­za­das. Segui­mos en medio de un bos­que mixto super­po­blado e robles, sau­ces, pinos, enebros, arces y un sin­fín de espe­cies arbus­ti­vas. Pronto deja­mos una senda que sube hasta el alto de Urría (1000 m.) y con­ti­nua­mos subiendo de forma cons­tante por un firme empe­drado con tra­mos cubier­tos de gran­des lan­chas de pie­dra y otras de pie­dra suelta de dife­ren­tes tama­ños que ponen a prueba nues­tra habi­li­dad y poten­cia sobre la bici. Por tra­mos se hace duro por la inco­mo­di­dad del piso. Un mini­ca­ñón se abre a nues­tra dere­cha, todo él cubierto por el espeso bos­que. Tras casi cinco kms. de subida desigual que no nos deja dis­fru­tar mucho del pai­saje debido al esfuerzo pronto se nos hace visi­ble la igle­sia de Turzo.

Km. 24,7 > Turzo (860 mts.)

Unos cas­ta­ños nos reci­ben a la entrada del pue­blo. A nues­tra izquierda se nos hace visi­ble el alto del Coto­rro. Turzo es la viva repre­sen­ta­ción de la vieja aldea cas­te­llana de prin­ci­pios de siglo, que per­ma­ne­ciera ais­lada de la civi­li­za­ción actual. Con­serva sus casas bla­so­na­das de otras épo­cas más prós­pe­ras para la aldea. Al lle­gar al pue­blo, coge­re­mos la pri­mera calle a la dere­cha y a 50 mts lle­ga­mos a una fuente donde no nos que­dará más reme­dio que des­can­sar un poco tras la subida.

Se sale de Turzo por la única carre­tera que lo comu­nica con el exte­rior. Si la segui­mos en bajada cons­tante lle­ga­mos a la carre­tera Burgos-Santander.

Más acon­se­ja­ble, para dis­fru­tar otro rato de “pisar cami­nos”, a unos 300 m. sale un camino a la dere­cha, junto a unos cam­pos de cereal ( hay unas mar­cas ama­ri­lla y blanca en la carre­tera, aun­que pue­den haberse borrado) con una arbo­leda en uno de sus lados que nos sube poco a poco hacia el páramo. Lle­ga­mos a una encru­ci­jada de cami­nos y segui­mos de frente pasando por unos cam­pos de cereal. En el páramo divi­sa­mos a lo lejos la otra parte del cañón del Ebro, con sus cur­vas sinuo­sas y sus maci­zos roco­sos. Baja­mos hacia la carre­tera por una senda téc­nica que nos lleva a la Burgos-Santander.

Km. 46,8 > Cruce de carre­tera Burgos-Santander

Sali­mos a ella y nos diri­gi­mos a la dere­cha en direc­ción San­tan­der. A los 200 mts., lle­ga­mos a la Venta de Orba­neja a la izquierda de la carre­tera. De ésta sale un camino que baja y a unos 200 m. gira a la izquierda para acer­car­nos a unas case­ti­llas de pie­dra de las que usa­ban los labra­do­res para guar­dar los ape­ros y des­can­sar a la som­bra. El camino dis­cu­rre entre nume­ro­sas de ellas y al lle­gar a unas tena­das semi­de­rrui­das, gira­mos a la izquierda dejando a nues­tra dere­cha un camino que va a la rui­nosa ermita de San Tirso. Esta­mos en el km.29,5.

La bajada requiere téc­nica y con­trol de la bici dada la gran can­ti­dad de pie­dras suel­tas y esca­lo­nes que hacen bajar con suma aten­ción al suelo. Pasa­mos por unas noga­las sin hacer caso de un camino que sube a nues­tra dere­cha y muy pronto y, tras una cura abierta a la izquierda de nues­tra mar­cha nos sor­prende un gran espec­táculo visual : Orba­neja del Cas­ti­llo y el gran mean­dro del Ebro junto a ella.

Km. 49,2 > Orba­neja del Cas­ti­llo (720 mts.)

Desde lo alto goza­mos de una esplén­dida vista pano­rá­mica: sus espec­ta­cu­la­res for­ma­cio­nes roco­sas con capri­cho­sas for­mas que seme­jan figu­ras reales ( el mapa de África, came­llos besán­dose, bar­cos, cas­ti­llo, etc.).

El gran­dioso cañón acom­pa­ñado de un majes­tuoso mean­dro ador­nado de peque­ñas huer­te­ci­llas a uno de sus lados. Sus casas sal­pi­cando la ladera de la mon­taña pro­te­gi­das por una pared enorme de roca caliza de múl­ti­ples tonos.

Des­cen­de­mos al pue­blo por el camino del depó­sito de agua, que queda enca­jo­nado entre las pare­des de las casas, una pequeña ermita, etc.

En medio del pue­blo se encuen­tra la Cueva del Agua, con visita guiada, al pie de un mura­llón calizo. Junto a él nace un manan­tial que da lugar a un arroyo que atra­viesa todo el pue­blo por una ima­gi­na­tiva cana­li­za­ción para caer por una cas­cada que entrega sus aguas al Ebro un poco más abajo.

Total excur­sión 31,2 kms.
Variante de Val­de­la­teja añade 7 kms. más.
Vol­viendo por la carre­tera unos 45 kms.
Cicla­ble el 98 % Difi­cul­tad media
Des­ni­vel máximo 260 mts.
Velo­ci­dad media 10,5 km/h
Tiempo a emplear 4 a 5 horas.


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