Utilizar un casco, sea cual sea tu nivel o la modalidad de ciclismo que practiques, ya no es opcional, es uno de los elementos de seguridad más importantes en el uso de la bicicleta. Además, su uso en vías interurbanas es obligatorio.

Aunque hay muchos modelos de cascos en el mercado y la elección puede ser difícil, hay unos criterios mínimos que hay que tener en cuenta siempre a la hora de elegir el nuestro.

El casco debe estar homologado y llevará la pegatina EN1078 en la caja o en el mismo casco, además debe haber superado los estándares de seguridad. La mejor forma de garantizar la compra del casco es confiando en las tiendas de ciclismo oficiales, como Maestre Bikes, profesionales con una larga tradición en el mundo del ciclismo, además de distribuidores oficiales de las mejores marcas, como Specialized, Spiuk, Abus, Fox, Oakley…

Otro criterio a tener en cuenta es la caducidad. Los cascos tienen una vida útil en torno a los 4- 5 años, porque a partir de ese momento, los materiales se van deteriorando y su capacidad para absorber impactos se va perdiendo, siendo necesario sustituirlo por uno nuevo.

Hay que probarse el casco, no debe apretar pero tampoco quedar suelto y una vez atadas las cinchas, no debe moverse al agitar la cabeza, pero tampoco presionar.

Una vez determinada la modalidad y la talla, podremos elegir también si queremos que incorpore otros elementos como el MIPS o el ANGI.

Pack casco y luces bici

¿Y qué es el MIPS?

El MIPS es un sistema de seguridad que incorpora una lámina de policarbonato en el interior del casco para convertir el impacto frontal en rotatorio, de tal forma que la estructura interna, donde apoya tu cabeza, queda separada de la carcasa exterior, y así en caso de impacto lateral, el más común, el casco girará y transformará la energía frontal en energía rotatoria, protegiendo al cerebro.

¿Y el ANGI de Specialized?

El ANGI es un dispositivo de seguimiento en tiempo real, detector de accidentes y baliza de seguridad. Es un sensor patentado montado en el casco que mide las fuerzas transmitidas durante un impacto y avisa a tus contactos de emergencia de que has tenido una caída y les envía tu ubicación.

Ninguno de los dos son necesarios, pero si muy recomendables.

Y no hay que olvidar, que tras una caída o golpe, hay que cambiar siempre el casco aunque no parezca dañado, porque podría haber perdido su capacidad para absorber los golpes y ya no nos protegerá.

Equipar tu bicicleta con luces incrementa tu seguridad

Tanto de día como de noche, ya sea en la ciudad o en el campo, las luces te ayudarán a tener una buena visibilidad y, sobre todo, te harán visible ante personas y vehículos.

Aunque por Ley sólo son obligatorias las luces fijas entre la puesta y la salida del sol, es decir, por la noche, lo cierto es, que las luces de circulación diurnas reducen la probabilidad de sufrir accidentes por atropello.

Las luces delanteras deben ser blancas y fijas, no parpadeantes, además debemos colocarlas a una altura que evite deslumbrar a otros vehículos. Las luces traseras deben estar colocadas en una parte que permita su visibilidad, generalmente bajo el sillín y pueden ser fijas o intermitentes, de color rojo, para ser vistos con suficiente antelación.

Cuando utilizamos una luz trasera intermitente de día, aumentamos nuestra visibilidad un 240% y la probabilidad de sufrir un accidente disminuye un 33%. Conociendo estos datos, parece lógico equipar nuestra bicicleta con un buen juego de luces y hacernos visibles a cualquier hora.

Existen diferentes tipos de luces, según su intensidad y según su forma de recarga, dependiendo de si vamos a pedalear por carretera o montaña y para elegir las más adecuadas, recomendamos acudir a Maestre Bikes, donde nos asesorarán sin ningún compromiso, porque lo importante es ¡rodar seguros!